¿Por qué los deportistas de élite tienen más problemas dentales?
Rendimiento, exigencia física y salud bucodental: una relación que quizá no imaginas
Cuando pensamos en deportistas de élite, imaginamos cuerpos fuertes, disciplina absoluta y estilo de vida saludable. Por eso sorprende saber que casi el 70% de los atletas profesionales sufre algún tipo de enfermedad periodontal, y una gran parte presenta caries, sensibilidad o erosión dental.
Pero ¿por qué ocurre esto en personas que parecen el ejemplo perfecto de salud? La respuesta está en una combinación de hábitos, fisiología y exigencias del deporte profesional.
Una boca sometida a estrés (igual que el cuerpo)
Durante la actividad física intensa, el deportista entra en un estado de hiperventilación que le hace respirar principalmente por la boca. Esto provoca sequedad bucal, una disminución de la saliva y, con ello, una pérdida de la protección natural que evita la proliferación de bacterias.
La saliva es esencial para neutralizar ácidos, remineralizar el esmalte y mantener el equilibrio de la microbiota oral. Cuando falta, el riesgo de caries, gingivitis y sensibilidad aumenta.
Además, la tensión muscular durante la competición puede derivar en bruxismo, apretamiento nocturno o desgaste dental acelerado. En deportes de contacto, la posibilidad de traumatismos dentales añade otro factor de riesgo.
¿Influyen los productos energéticos?
Mucho. Las bebidas isotónicas, geles energéticos y barritas que consumen los deportistas suelen contener altas cantidades de azúcar y ácidos. Esto crea un entorno ideal para que las bacterias cariogénicas prosperen.
El pH ácido de estos productos puede erosionar el esmalte si se consumen de forma repetida, especialmente cuando la boca está seca. ¿El resultado? Dientes más sensibles, mayor probabilidad de caries y desgaste acelerado.
Más problemas bucodentales… y más riesgo de lesiones
La relación entre salud bucal y rendimiento deportivo es más estrecha de lo que parece. Un estudio citado por Gaceta Dental y otro publicado por el International Journal of Sports Medicine señalan que las infecciones orales pueden aumentar el riesgo de lesiones musculares y articulares debido al incremento de marcadores inflamatorios en sangre.
En otras palabras: una boca inflamada puede afectar al rendimiento físico, la recuperación y la resistencia del deportista.
Además, muchos atletas conviven con problemas bucodentales porque, al centrarse en el entrenamiento, relegan las revisiones dentales y la prevención a un segundo plano.
¿Qué pueden hacer los deportistas para cuidar su boca?
La buena noticia es que la mayoría de estos problemas son prevenibles. Las recomendaciones principales son:
· Mantener una higiene bucal estricta: cepillado dos veces al día y uso de seda dental.
· Utilizar pastas y colutorios remineralizantes o diseñados para deportistas, especialmente cuando consumen productos ácidos o energéticos.
· Beber agua con frecuencia para estimular la salivación.
· Evitar el consumo continuado de bebidas isotónicas fuera del entrenamiento.
· Usar protector bucal en deportes de impacto o contacto.
· Realizar revisiones periódicas con el dentista, especialmente durante etapas de entrenamientos intensos.
En definitiva, una boca sana no es solo una cuestión estética: es un factor determinante en el rendimiento, la recuperación y la calidad de vida de cualquier deportista.